El contraste entre la Ley
Nacional de Educación 26.206/06 y el Proyecto de Reforma “Libertad Educativa”
expresa dos modelos de país y dos ideologías educativas profundamente
distintas.
1. Modelo de Estado y Derechos
La Ley 26.206 se inscribe en
una tradición latinoamericana donde la educación es concebida como un derecho
social que exige la presencia activa del Estado. Esta visión sostiene que el
acceso, permanencia y egreso deben estar garantizados por políticas públicas
que compensen desigualdades estructurales.
La Reforma, en cambio, se alinea con un enfoque liberal que privilegia la
autonomía individual sobre el derecho colectivo. Prioriza la libertad de
elección de las familias, limita el rol estatal y abre mayores márgenes para
la privatización y diversificación de ofertas educativas.
2. Concepción de Calidad y Equidad
La Ley 26.206 entiende la
calidad como un concepto vinculado a la igualdad, la justicia social y la
inclusión educativa. La calidad no es solo desempeño académico, sino justicia
educativa.
La Reforma desplaza ese eje: entiende la calidad como un parámetro asociado a
la libertad de elegir, la competencia entre instituciones y la responsabilidad
individual. Las nociones de equidad y redistribución pierden centralidad.
3. Democratización del sistema vs. Formas alternativas
La Ley vigente apuesta a la
escolaridad como espacio de construcción ciudadana, integración social y
discusión democrática. La escolaridad obligatoria presencial cumple un rol
político-pedagógico fundamental.
La Reforma, al legalizar
Educación en el hogar, y flexibilizar la
escolarización presencial, desescolariza la obligatoriedad y fragmenta la
experiencia educativa. Esto puede profundizar desigualdades según el capital cultural
de cada familia y debilitar el rol integrador de la escuela.
4. Consecuencias en el
sistema educativo
El principio de libertad
educativa puede derivar en:
- mayor segmentación social
entre escuelas;
- competencia por recursos y
estudiantes;
- debilitamiento del sistema
público;
- pérdida de cohesión
curricular y formativa;
- variabilidad extrema en la
calidad educativa según contexto familiar. Por su parte, la Ley 26.206 busca
sostener un sistema unificado, articulado y responsable de garantizar igualdad
de oportunidades en todo el país.
5. Enfoque político-pedagógico final
La discusión entre ambos
proyectos no es técnica: es política. En el fondo, se debate qué tipo de
sociedad se quiere construir. El modelo de la Ley 26.206 prioriza lo común, lo
público y la igualdad; la reforma prioriza la libertad individual, la autonomía
familiar y el rol del mercado en la educación.
Desde una mirada pedagógica, la reforma plantea riesgos en la cohesión social,
el derecho a la educación como bien público y el sostenimiento de la escuela
como institución democrática fundamental.
En síntesis, la
diferencia central es filosófica: “educación como derecho social” versus
“educación como libertad individual”. Ambos enfoques producen sistemas
educativos profundamente distintos y desiguales, poniendo en riesgo la
educación de las y los argentinos de menores recursos.
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